05 septiembre 2006

in memoriam


Los que hemos convivido con animales, sabemos cuánto amor, cuánta alegría y cuánta compañía ofrecen. Y todo a cambio de un poco de comida y un rincón cómodo donde tumbarse. Este era un gato tímido y cariñoso que siempre quería dormir en mi maleta y que pedía por favor un trocito cuando limpiaba pescado. Le encantaba tomar el sol y la nata montada. Corría a echarse una siesta conmigo y ronroneaba panza arriba antes de quedarse como una piedra a mi lado. Qué animal extraordinario. Si existe un cielo (estoy más segura de que exista el infierno) es el cielo de los animales, donde Free se pasea con elegancia por la subsección gatis.
Te echo de menos, amigo.

3 Comments:

At 5/9/06 20:43, Blogger Manuela said...

Bien por los gatis que hicieron, hacen y harán el bien por el mundo!
Se quiere mucho a los animales y sus ronroneos (y arañazos, por qué no...) nos acompañan durante muchos años incluso cuando ya no están aquí.
Un beso gordo pa tí

 
At 7/9/06 17:01, Blogger junior said...

Los egipcios creían que los gatos traían bendiciones a las casas de sus amos, por eso casi cada familia egipcia tenía uno en su hogar. Yo estoy seguro de que además de eso, nos traen felicidad. Muchos besos.

 
At 14/9/06 16:58, Blogger Pepa said...

Vaya ojos más impresionantes los de Free.
No tengo la experiencia de convivir con animales y tampoco es algo que eche de menos. Ya veo que me pierdo algo, pero porque me lo decís vosotros, que si no... En cualquier caso espero que Mati se enrolle y su bendición llegue hasta nuestra casa.
Ah, y una vez fui a alimentar al gato de Omar, no sé si eso vale. He de reconocer que cuándo abrimos la lata y sacó esas uñarras de un par de kilómetros... pues porque estaba Jota, porque por mí le había tirado la lata a la otra punta de la casa y me había ido corriendo de allí.

 

Publicar un comentario

<< Home