Crímenes ejemplares, 1
“Empezó a darle vuelta al café con leche con la cucharita. El líquido llegaba al borde llevado por la violenta acción del utensilio de aluminio. (El vaso era ordinario, el lugar barato, la cucharita usada, pastosa de pasado). Se oía el ruido del metal contra el vidrio. Ris, ris, ris, ris. Y el café con leche dando vueltas y más vueltas, con un hoyo en su centro. Yo estaba sentado enfrente. El café estaba lleno. El hombre seguía moviendo y removiendo, inmóvil, sonriente, mirándome. Algo se me levantaba de adentro. Le miré de tal manera que se creyó en obligación de explicarse.-Todavía no se ha deshecho el azúcar.
Para probármelo dio unos golpecitos en el fondo del vaso. Volvió enseguida con redoblada energía a menear metódicamente el brebaje. Vueltas y más vueltas, sin descanso, y el ruido de la cuchara en el borde del cristal. Ras, ras, ras. Seguido, seguido, sin parar, eternamente. Vuelta y vuelta y vuelta y vuelta. Me miraba sonriendo. Entonces saqué la pistola y disparé.”
Max Aub
Ilustración: Muñoz Bachs

5 Comments:
En esta historia de Crímenes ejemplares encajaría perfectamente Maikel Daglas, el hijo de Kirk Duglas, haciendo de aquelhombrehastalosgüevos en Un día de furia. En cualquier caso, procuraré dar vueltas al café en absoluto silencio. Bonita ilustración.
Buen relato.
más que los ruiditos que irritan, lo que le jode a la espe de gallardón es que se excuse,
en vez del "niño deja ya de tocar los huevos con la pelota"... le pega un tiro... la vecinita-tarantina!!
Al tío que narra la historia lo llevas al Palentino un sábado entre las once y las doce de la mañana y monta ladedios.
Igual me tengo que mirar lo de que me haga tanta gracia el humor negro. No os alarméis, al final siempre opto por pararme, respirar, tomar aire y dejarlo estar.
A mí también me hace muchísima gracia. De hecho, el mayor mérito del autor es conseguir ese enorme grado de identificación por parte de los lectores... ¿quién no se ha sentido así alguna vez por algo completamente insignificante e irrisorio?
Pues es curioso que me estoy leyendo un libro -gran acontecimiento- de Roal Dahl -un tío con la misma dolencia que Pepa del humor y eso- con cienes de relatos de este pelo...sí, curioso. Yo por si acaso me voy a comprar una cuchara de plástico y la llevaré conmigo a todas partes, no vaya a ser. O no me pongo azúcar. Ah, si yo no tomo azúcar, qué tontería.
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