01 diciembre 2006

Crímenes ejemplares, 2

“Lo maté porque me dolía la cabeza. Y él venga hablar, sin parar, sin descanso, de cosas que me tenían completamente sin cuidado. La verdad, aunque me hubiesen importado. Antes miré mi reloj seis veces, descaradamente: no hizo caso. Creo que es un atenuante muy de tenerse en cuenta.”

Max Aub
Ilustración: Sean Mackaoui

3 Comments:

At 4/12/06 19:15, Blogger Itzieuk said...

Pues sí que es un motivo para cargarse a alquien, sobre todo en un espantoso día de resaca. Esto me recuerda a una mañana en Hacienda, en ese crítico momento de entregar mi declaración en la fecha límite. Un señor muy alto, de unos sesenta años, intentó colárseme con todo su rostro. Y yo, protesté, como es natural. El hombre no sólo no se achantó sino que empezó a alzar la voz, con el consiguiente revuelo en la fila. Yo, víctima de una resaca bastante grave, casi terminal, le supliqué que no hablara alto. Él, impávido, respondió: "Hablo alto porque soy alto". Indiscutible el argumento. (Esta anécdota es tan verídica como "Hola amor".)

 
At 11/12/06 16:09, Blogger junior said...

Se salen las ilustraciones pepa... pero si como dice el de la cola de hacienda de itziar "que cada uno habla como es: es decir, complexión alta=volumen elevado", yo "hablaría flaco porque soy flaco", y eso cómo se come?? y si cada uno es lo que come, que comen los altos??

 
At 11/12/06 19:22, Blogger Itzieuk said...

Qué razón tienes, Juanjo, porque en el desvarío habrá quien hable rubio, porque es rubio (Aarón, por ejemplo). O bien alguien que hable bizco porque es bizco (Trueba, por ejemplo). Los feos digo yo que hablarán feo (Jagger, por ejemplo)... Y si cada uno es lo que come... bueno, mejor lo dejo aquí.

 

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