Crímenes ejemplares, 2
“Lo maté porque me dolía la cabeza. Y él venga hablar, sin parar, sin descanso, de cosas que me tenían completamente sin cuidado. La verdad, aunque me hubiesen importado. Antes miré mi reloj seis veces, descaradamente: no hizo caso. Creo que es un atenuante muy de tenerse en cuenta.”Max Aub
Ilustración: Sean Mackaoui

3 Comments:
Pues sí que es un motivo para cargarse a alquien, sobre todo en un espantoso día de resaca. Esto me recuerda a una mañana en Hacienda, en ese crítico momento de entregar mi declaración en la fecha límite. Un señor muy alto, de unos sesenta años, intentó colárseme con todo su rostro. Y yo, protesté, como es natural. El hombre no sólo no se achantó sino que empezó a alzar la voz, con el consiguiente revuelo en la fila. Yo, víctima de una resaca bastante grave, casi terminal, le supliqué que no hablara alto. Él, impávido, respondió: "Hablo alto porque soy alto". Indiscutible el argumento. (Esta anécdota es tan verídica como "Hola amor".)
Se salen las ilustraciones pepa... pero si como dice el de la cola de hacienda de itziar "que cada uno habla como es: es decir, complexión alta=volumen elevado", yo "hablaría flaco porque soy flaco", y eso cómo se come?? y si cada uno es lo que come, que comen los altos??
Qué razón tienes, Juanjo, porque en el desvarío habrá quien hable rubio, porque es rubio (Aarón, por ejemplo). O bien alguien que hable bizco porque es bizco (Trueba, por ejemplo). Los feos digo yo que hablarán feo (Jagger, por ejemplo)... Y si cada uno es lo que come... bueno, mejor lo dejo aquí.
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