Estampa Invernal

Un viaje en tren. Un paisaje nevado. Un asesinato. No, no es la famosa novela de Agatha Christie, porque ni Vitoria es Estambul, ni Madrid es París. Aunque quizá Venta de Baños si se parezca a los siniestros Cárpatos...
Se trata del Regional Express, que comparte poco con el famoso tren que recorre centro Europa. No es elegante, ni lujoso, ni exclusivo. Eso sí, tarda prácticamente lo mismo en salvar la distancia entre Vitoria y Madrid que tarda el otro en llegar desde Estambul a París. O parecido.
Y en cuanto al asesinato, no tuvo lugar, pero casi. El tío que más puntos obtuvo para ganarse un palazo con pala quitanieves (y creedme, hubo muchos candidatos) fue el que se pasó el viaje sentado delante de mí con un ordenador portátil pinchando (nótese el verbo) música de Pachá Ibiza. Cuando hablaba por el móvil lo hacía con ¡altavoz! de forma que no sólo había que escucharlo a él sino también al cretino que lo llamaba. Su compañera de asiento, una mujer unos veinte años mayor que él, pero de madurez parecida, se reía histérica mientras se comía un bocadillo. Pese a que vi perfectamente lo que masticaba, no supe distinguir de qué era el bocata.
Ya digo, había un crío en el vagón que gritaba y reía, pero os juro que era lo menos molesto.
Porque los que inauguraron el momento "Yo enciendo mi ordenador porque soy guay" fueron cuatro pijos que subieron en Burgos, encendieron las máquinas y vieron películas en ellas. Y las comentaban, claro.
A lo mejor no lo he dicho, pero ninguno de los mencionados utilizaba altavoces. Me dio pena que leer una inofensiva novela fuera inaudible. Porque la otra opción era unirme al crío y berrear hasta quedarme afónica. Pero ya estaba afónica.

3 Comments:
Lo he leído siete veces y cada una disfruto más y me río mejor. Este año empieza con mucho nivel y aventuras sin par.
Hola wapa
Como estoy atacá y no tengo tiempo más que para contestar en plan telegrámico, te diré que suscribo lo que dice Pepa (cualquier pone un post ahora, vaya nivel!) y que mi instinto asesino también ha despuntado es mil y una ocasiones viajando en los autocares y trenes de España. Una de nuestras más célebres -y divertidas- anécdotas fue un viaje por tierras mallorquinas con un pasajero de unos dos años de edad al que tuvimos a bien llamar "culo cagao". Pobre!
Ejem! Yo sí que debería haber leído el texto siete veces antes de publicarlo... Obviamente quiero decir "auriculares" en lugar de "altavoces". Es que escribí "desde la ira"... y ya se sabe. Mis excusas, compañeros.
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