Singstar Singing in the rain

Existen pocas actividades tan placenteras como las que tienen que ver con la música, como ya hemos subrayado muchas veces en este blog. Ya sea ir de concierto, descubrir un nuevo grupo (y difundirlo entre tus amigos) o descargarse cositas esquivando a la SGAE, la música nos envuelve, nos consuela, nos protege de todo mal y nos hace soñar con mundos mejores.
También vale cantar. En la ducha, en el coche, en el super... aunque sea sólo un leve tarareo, cantar relaja y anima. Lo saben muy bien los asistentes a una fantástica soireè, que, con otra excusa como convocatoria, pusieron a prueba la flexibilidad de sus cuerdas vocales y se desgañitaron interpretando (nótese el verbo) un variado y completo repertorio.
Y a todo esto, se puso a llover. Como los indios, los participantes celebraron el momento cantando aún más alto, más fuerte y más rato... en perfecta comunión con ese purificante fenómeno de la naturaleza.
Cante usted, que el que canta su mal espanta.

3 Comments:
¿Y no hay testimonio gráfico del desgañite? Porque esos del dibujo no sois vosotros (a no ser que os hayáis pasado la tarde en Aaron)
Eso, eso, el "testimoño" gráfico, sobre todo si habéis ido a Aaron. Incluso más, diría yo: "testimoño" audiovisual, videoclips, tomas falsas... Ya estáis tardando.
El testimoño gráfico, pronto disponible en casaantonio, cuando la cámara se recupere del fiestón. Si es verdad eso de que quien canta su mal espanta, nos esperan por lo menos siete años de alegría y alboroto.
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