27 septiembre 2006

Con su morcilla, su tocino...


Este número nos daba derecho a un totaaaaaal (como gritan los camareros todo el rato). Cocido completo + bebida + postre por 8,15 euros. Pues, ¿a qué dudar? nos hemos dicho Ángeles y yo y, con un par, hemos dado cuenta de nuestros totaaaaaales. Un sitio para archivar en nuestro apartado de "Lugares". El cocido riquííííísimo, no defrauda... y con un olorcillo más rico. El lugar, interesante, con mucha gracia. ¿Qué? ¿Queréis probar un totaaaaaal?
De diario tiene bastante ambiente, pero si vamos un sábado también mola, seguro.
Ni que decir tiene, que nos hemos acordado mucho de vosotros entre garbanzo y garbanzo. Pensamos que os gustará.

25 septiembre 2006

Il Pasquino


Pues ya estamos necesitando en Madrid un Pasquino como el de Roma para poder escribir nuestras quejas, chascarrillos, sátiras, chistes o lo que nos pida el cuerpo. En esta estatua parlante situada cerca de Piazza Navona los romanos pegan sus escritos y críticas acerca de la actualidad, la política, dan caña a los poderes y a sus oponentes... Por lo menos se quedan más anchos que largos.
¿Alguna idea de cuál podría ser nuestro Pasquino? Y no olvidéis la idea de hacer otro blog, pero este público, en el que contamos y discutimos las cositas de Madrid y el barrio.

05 septiembre 2006

in memoriam


Los que hemos convivido con animales, sabemos cuánto amor, cuánta alegría y cuánta compañía ofrecen. Y todo a cambio de un poco de comida y un rincón cómodo donde tumbarse. Este era un gato tímido y cariñoso que siempre quería dormir en mi maleta y que pedía por favor un trocito cuando limpiaba pescado. Le encantaba tomar el sol y la nata montada. Corría a echarse una siesta conmigo y ronroneaba panza arriba antes de quedarse como una piedra a mi lado. Qué animal extraordinario. Si existe un cielo (estoy más segura de que exista el infierno) es el cielo de los animales, donde Free se pasea con elegancia por la subsección gatis.
Te echo de menos, amigo.

01 septiembre 2006

75-74


Hubiera sido bonito verlo, pero como somos esclavos de día y revolucionarios de noche nos conformamos con oírlo, algunos en los gritos de algún compañero y sin embargo amigo que me ha dejado los auriculares de la radio retorcidos de los mismísimos nervios.
A ver el domingo, a ver. ¿A qué hora es? Jota lo mismo tenemos que parar en cualquier bar de carretera...